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AJEMEX participa en la evolución de la industria de bebidas mediante propuestas que responden a una pregunta cada vez más presente entre los consumidores: ¿cómo encontrar productos que combinen sabor con ingredientes asociados a una alimentación más consciente?
La respuesta involucra cambios en las preferencias de compra y una mayor atención a la composición de los productos.
En información presentada en 2025, la firma de nutrición humana ADM indicó que el 80% de los mexicanos encuestados buscaba productos con menor contenido de azúcar; además, siete de cada 10 preferían alternativas saludables frente a opciones determinadas únicamente por su precio.
En paralelo, las bebidas con electrolitos, vitaminas y productos fortificados han ganado relevancia como parte de una industria que explora nuevas formulaciones y ocasiones de consumo.
Uno de los ejemplos de dicha tendencia es AMAYU, línea de jugos de la multinacional latina que toma como referencia la riqueza vegetal de la Amazonía.
La marca se desarrolla alrededor de frutos que forman parte de la biodiversidad de esta región y que contienen distintos compuestos nutricionales y cuyos ingredientes yacen en:
La composición nutricional puede variar según el ingrediente y su procesamiento; por ello, conocer las cantidades presentes en cada producto requiere consultar su etiquetado específico.
AJEMEX describe AMAYU como una línea de jugos 100% naturales y destaca el uso de estos superfrutos como parte de su propuesta.
De modo que, la biodiversidad se convierte en un punto de partida para explorar alternativas dentro del mercado de bebidas.
La propuesta también incorpora una dimensión ambiental; ya que, a través de su «Revolución Natural», Grupo AJE busca revalorizar la Amazonía y promover un modelo que vincule el aprovechamiento de sus recursos con la conservación del bosque y el desarrollo de las comunidades locales.
De acuerdo con la compañía, el trabajo con recolectores contempla el respeto por los ciclos de la naturaleza.
Asimismo, señala que utiliza frutos de palmeras sin talarlas, una práctica orientada a mantener en pie los árboles que forman parte del ecosistema.
Dicho enfoque resulta relevante en un contexto donde la salud pública y las decisiones de consumo ocupan un lugar central.
En 2025, la Secretaría de Salud informó que el consumo promedio de refresco en México alcanzaba 166 litros por persona al año y llamó la atención sobre los efectos del consumo excesivo de bebidas azucaradas.
Para AJEMEX, el caso de AMAYU ilustra cómo la innovación puede partir de ingredientes presentes en la naturaleza y extenderse hacia cuestiones como la trazabilidad, la biodiversidad y el vínculo con las comunidades productoras.
El desafío para el sector consiste en responder a las preferencias del mercado con información transparente, formulaciones adecuadas y prácticas responsables.
Los ingredientes naturales ofrecen posibilidades de desarrollo, aunque su presencia por sí sola no determina que una bebida sea más saludable: también importan su composición total, las cantidades consumidas y el contexto de la alimentación.
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