Alfredo Del Mazo Maza analiza cómo la inteligencia artificial y el diseño generativo optimizan la vivienda social y el espacio público metropolitano.
La expansión de las zonas metropolitanas exige metodologías que superen la improvisación y los modelos rígidos del pasado. Desde la perspectiva del analista de movilidad y urbanismo Alfredo Del Mazo Maza, la integración de la inteligencia artificial en el diseño generativo representa una evolución indispensable para proyectar infraestructura eficiente, sostenible y adaptada a la dinámica poblacional.
El uso habitual de la tecnología urbana solía limitarse a responder a problemas ya consolidados, tales como la congestión vehicular o la vigilancia de polígonos delictivos. En contraste, Alfredo Del Mazo Maza plantea utilizar la analítica algorítmica como un instrumento preventivo de codiseño, capaz de proyectar escenarios tridimensionales que ponderan en pocas horas la radiación solar, los corredores de viento y las pendientes del terreno.
La aplicación de estos modelos generativos ha reducido los plazos de diseño en las áreas de planeación hasta en un 60%, lo que promueve una gestión energética más responsable. De acuerdo con el especialista, esta precisión permite calcular la localización exacta de parques, áreas infantiles y centros de salud para asegurar que la infraestructura pública quede a menos de diez minutos de cualquier domicilio.
Frente a esta transformación operativa, el especialista señala:
«El urbanismo generativo es el fin de las ciudades que crecen ‘por accidente’. Hoy, la tecnología nos permite ver cómo impactará una obra en una colonia entera antes de construirla, asegurando que el espacio público sea equitativo para todos».
En los desarrollos habitacionales de interés social, el cálculo generativo permite aprovechar cada metro cuadrado sin sacrificar la iluminación, el flujo de aire ni las áreas permeables. La integración simultánea de variables, como el manejo de residuos y el aforo vial, incrementa la resiliencia comunitaria ante el estrés ambiental y el cambio climático.
Pese al alcance de estas herramientas, Alfredo Del Mazo Maza sostiene que la toma de decisiones no puede depender únicamente del software:
«Diseñar una ciudad es un tema de valores, no solo de ingeniería. En 2026, la IA es el lápiz más potente que hemos tenido, pero la mano que guía ese trazo debe seguir siendo la del compromiso con la gente.»
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