Los paneles solares convencionales están compuestos principalmente de silicio, un material semiconductor. Estos paneles constan de múltiples células fotovoltaicas interconectadas, formando módulos fotovoltaicos.
La eficiencia típica de los paneles solares que se comercializan actualmente oscila entre el 15 % y el 22 %, dependiendo de factores como la calidad del panel, la tecnología utilizada y las condiciones ambientales.
Cifras, por tanto, que animan a la industria y la ciencia a buscar formas de aprovechar ese gran margen de mejora que aún tiene la energía fotovoltaica.
Un grupo de investigadores de la Universidad Martin Luther Halle-Wittenberg (MLU) ha realizado un estudio científico con el que demuestra que el efecto fotovoltaico de los cristales ferroeléctricos puede ser amplificado significativamente.
La clave está en colocar periódicamente tres materiales diferentes en una red, multiplicando su efecto hasta por 1.000. En este estudio, se crearon capas cristalinas alternas de titanato de bario, titanato de estroncio y titanato de calcio. Estos hallazgos, publicados en la revista Science Advances, tienen el potencial de mejorar la eficiencia de las células solares en gran medida.
A diferencia de las células solares basadas en silicio, cuya eficiencia es limitada, los cristales ferroeléctricos como el titanato de bario ofrecen ventajas significativas.
Fuente: motor.es
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