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En el mundo de las Fintech, donde todo es rápido, digital y altamente conectado, hay una verdad que ya no se puede ignorar: la ciberseguridad dejó de ser un área técnica de apoyo para convertirse en el corazón estratégico del negocio; así lo afirma Alexis Nickin Gaxiola, experto en tecnología financiera y activos digitales.
Y es que no es para menos. Las Fintech manejan montones de transacciones, datos sensibles y acceso inmediato a servicios financieros. Todo eso las convierte en un blanco jugoso para los ciberataques.
Pero, más allá del clásico “hacker en la sombra”, hoy los riesgos se multiplican con nuevos actores y técnicas; desde fraudes automatizados y suplantación de identidad con IA, hasta ataques a la cadena de suministro y abuso de APIs.
“La pregunta ya no es si va a haber un incidente de seguridad, sino cuándo, y qué tan listas están las Fintech para responder sin que el usuario lo note”, subraya Alexis Nickin Gaxiola.
Para no ahogarse en un mar de amenazas, el especialista propone enfocarse en seis áreas clave que deberían estar en el radar de toda Fintech seria:
1. Datos bajo control:
Saber qué datos se recogen, dónde están y quién puede verlos es el primer paso. El cifrado de punta a punta, la tokenización y el buen manejo de llaves no solo son buenas prácticas, sino requisitos. ¿La cereza del pastel? Ser transparente con el usuario y cumplir con las normativas.
2. Identidades blindadas:
Olvídate del usuario y contraseña de siempre. La autenticación multifactor, la verificación constante del dispositivo y el principio de privilegios mínimos bajo un enfoque Zero Trust se están volviendo estándar.
3. APIs seguras, Open Finance confiable:
Con el auge del Open Banking, las APIs deben ser auditadas, monitoreadas y protegidas. Validación rigurosa de entradas, límites de uso y protocolos como OAuth bien implementados son esenciales para frenar abusos.
4. Nube sin nubarrones:
Usar la nube no es solo cuestión de escalabilidad. La seguridad debe estar en la configuración por defecto, con cifrado en tránsito y en reposo, rotación de credenciales y simulacros de recuperación ante desastres.
5. Fraudes bajo la lupa:
La tecnología también está de nuestro lado. Análisis de comportamiento, biometría y sistemas que detectan amenazas en tiempo real ayudan a prevenir robos de cuenta (account takeover) y otras trampas digitales. ¿Un extra necesario? Capacitación continua para clientes y colaboradores.
6. Cuidando la cadena:
No todo depende de lo que la Fintech haga internamente. Evaluar a los proveedores, mantener actualizadas las dependencias y tener una lista clara del software que se usa (SBOM) es vital para cerrar puertas traseras.
Aquí es donde entra en juego DevSecOps, una metodología que integra la seguridad desde el diseño del producto, no como un parche posterior.
Para Nickin Gaxiola, adoptar esta cultura es una forma efectiva de robustecer el escudo digital sin frenar la innovación.
Más allá de evitar pérdidas, brechas o sanciones, apostar por la ciberseguridad es una inversión en confianza. Y en el mundo Fintech, la confianza es el activo más valioso; sin ella, no hay usuarios, no hay socios, y no hay futuro.
“El valor de una Fintech es inseparable de la confianza. Priorizar ciberseguridad no solo evita pérdidas; habilita crecimiento, alianzas y cumplimiento”, cierra el experto.
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