Hayabusa 2 Sample Receipt at the Johnson Space Center, including opening of Pelican cases by JAXA guests, removal of stainless steel containers x29 one by one, inspection, verification of all the sample numbers, conditions, and storage inside the N2 purge cabinet Photo Date: November 30, 2021. Location: Bldg. 31, H2 Clean Room. Photographer: Robert Markowitz
Un grupo de científicos de la NASA descubrieron 26 especies de microorganismos en las salas limpias utilizadas del Centro Espacial Kennedy, para preparar la sonda Phoenix antes de su lanzamiento a Marte en el año 2007.
Pese a que las instalaciones donde se llevó a cabo el hallazgo están diseñadas para evitar la contaminación biológica de las misiones espaciales, estos microorganismos lograron sobrevivir a condiciones extremas.
Si bien esto es un descubrimiento único que permite conocer un poco más sobre el universo, también podría representar una alerta para la bioseguridad de próximos lanzamientos y pone en duda la capacidad de esterilización en este tipo de sitios.
Estas salas, diseñadas para mantenerse libres de cualquier tipo de contaminación, tienen un objetivo principal: evitar que cualquier tipo organismo terrestre viaje de manera accidental a otro tipo de cuerpo celeste.
Los científicos del Jet Propulsion Laboratory (JPL) de la NASA recolectaron diferentes muestras donde identificaron 53 cepas bacterianas que clasificaron en 26 especies nuevas, llamados extermófilos.
La investigación comprobó que todas las especies cuentan con la capacidad de resistir ambientes hostiles. De acuerdo con los expertos, esto podría deberse en gran medida a genes relacionados con la reparación de ADN, así como la desintoxicación de compuestos dañinos y un metabolismo más acelerado.
Aunque su resistencia a condiciones extremas cuestiona la capacidad de esterilización de estos espacios, también podrían ser utilizados en el campo de la medicina para la posible creación de tratamientos o técnicas de preservación de tejidos, la bioingeniería y la conservación de alimentos.
Por otra parte, su descubrimiento también permitiría a los científicos de la NASA mejorar sus protocolos de bioseguridad en futuras misiones espaciales, sobre todo aquellas que involucren planetas que pudieran albergar algún tipo de vida.
Fuente: oem.com.mx
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