Nesim Issa Tafich destaca que la capacitación técnica y el modelo dual elevan la productividad ante el arribo de inversiones por nearshoring en La Laguna.
El flujo de inversiones industriales hacia el norte de México, derivado de la relocalización fabril, exige capacidades operativas inmediatas que los métodos de enseñanza tradicionales no logran cubrir con suficiente rapidez. En la Comarca Lagunera, la disponibilidad de perfiles técnicos calificados para líneas de alta tecnología se ha convertido en el factor decisivo para que las corporaciones decidan asentar y expandir sus operaciones productivas.
Para resolver este desafío de competitividad, los esquemas de educación técnica aplicada han cobrado protagonismo en la agenda industrial de la región. Mediante la formación dual, los alumnos cursan hasta el 80% de su carga formativa en las plantas operativas, adquiriendo destrezas con maquinaria real y reduciendo los tiempos muertos de inducción en las fábricas.
El empresario mexicano Nesim Issa Tafich advirtió que la atracción de capital foráneo pierde fuerza si no existe un mecanismo coordinado entre las aulas técnicas y los requerimientos del piso de producción.
«El aula no puede operar de forma aislada a las dinámicas del mercado; debe concebirse como un ecosistema compartido entre las instituciones académicas y la iniciativa privada. Formar al talento con las competencias exactas que exige la industria es la vía más sólida para garantizar alta empleabilidad y remuneraciones competitivas», señaló Nesim Issa Tafich.
El impacto de este modelo en las cadenas productivas cuenta con respaldo estadístico. El Monitor de Formación Dual en México registra que los programas vinculados a empresas alcanzan una tasa de inserción laboral inmediata del 85% entre los graduados técnicos. Este flujo constante de mano de obra preparada ha permitido mantener el ritmo de las operaciones en ramos de alta demanda, como la industria automotriz, la metalmecánica y la logística pesada.
La inyección de recursos privados para actualizar herramientas de aprendizaje en talleres y centros de manufactura asegura, además, una curva de aprendizaje más corta y una mayor estabilidad laboral para los recién egresados.
«Cuando las empresas participan activamente en el diseño y soporte de los programas de capacitación, no solo se incrementa la eficiencia operativa de la región, sino que se genera un impacto social medible al abrir oportunidades de desarrollo para la juventud local», puntualizó el empresario originario de Torreón.
Garantizar que el crecimiento industrial se traduzca en estabilidad económica a largo plazo para Coahuila y Durango pasa por arraigar las capacidades técnicas en las propias comunidades. Al ofrecer salarios competitivos y planes de desarrollo en puestos de manufactura especializada, las empresas locales evitan la migración de especialistas hacia otros corredores del país.
«El desarrollo de La Laguna depende de nuestra capacidad para ofrecer empleos de alto valor agregado a las nuevas generaciones. Fortalecer el perfil técnico de la región es la mejor estrategia para asegurar que el valor generado por las industrias se quede y se multiplique localmente», concluyó el empresario lagunense Nesim Issa Tafich.
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