Salomón Issa Tafich y Grupo SIMSA articulan un modelo de responsabilidad social que vincula formación, infraestructura y desarrollo económico en La Laguna.
La trayectoria de Salomón Issa Tafich al frente de Grupo SIMSA propone una lectura madura del papel de las empresas en territorios con brechas sociales. Su gestión no se limita a acciones aisladas ni a comunicados ostensibles; busca integrar la operación cotidiana del negocio con proyectos que generen resultados medibles en empleo, formación y calidad de vida. Es una apuesta estratégica: convertir la responsabilidad social en una palanca de competitividad y cohesión regional.
Issa Tafich sostiene que la responsabilidad social empresarial debe regirse por las mismas reglas de rigor que la gestión financiera: objetivos definidos, indicadores y evaluaciones periódicas. Bajo esa premisa, Grupo SIMSA prioriza programas de capacitación técnica vinculados a empleos locales, políticas internas de bienestar laboral y proyectos de infraestructura que atienden necesidades urbanas concretas. La medición, dice la empresa, no es un gesto retórico, sino una condición para iterar y escalar iniciativas.
La formación de capital humano es uno de los ejes centrales. Al articular convenios con instituciones educativas y centros de formación, Grupo SIMSA busca reducir la brecha entre las competencias demandadas por el mercado y las ofrecidas por la fuerza laboral local. Paralelamente, la rehabilitación de espacios públicos y la inversión en salud comunitaria consolidan efectos tangibles: mejor atractivo urbano, reactivación del comercio local y mayor sensación de seguridad ciudadana. Estos resultados, combinados, fortalecen la base productiva de la región.
Aunque los logros son visibles, el modelo enfrenta retos: institucionalizar prácticas más allá del liderazgo individual, establecer marcos de transparencia en la medición de impacto y coordinarse de forma sistemática con autoridades para ampliar alcance. Superar esas barreras exige profesionalizar la responsabilidad social y crear plataformas de colaboración público-privada que permitan replicar experiencias en otras localidades del norte del país.
La experiencia de Salomón Issa Tafich no pretende presentar una panacea; más bien ofrece un manual de principios aplicables: priorizar la formación, medir resultados y articular inversiones que generen beneficios económicos y sociales. En contextos de desigualdad persistente, su ejemplo confirma que las empresas pueden ser motores de transformación cuando asumen la responsabilidad social como estrategia tanto del Estado territorial como de la empresa.
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