La tecnología también está llegando a los espacios donde se producen alimentos. Las granjas inteligentes incorporan sensores, inteligencia artificial y automatización para vigilar mejor las condiciones de la producción avícola.
Esta transformación, conocida como Avicultura 4.0, permite recopilar información constantemente. Temperatura, humedad, calidad del aire, alimentación y comportamiento de las aves pueden supervisarse mediante sistemas digitales conectados.
Granjas inteligentes convierten datos en decisiones
Los sensores pueden medir dióxido de carbono, amoníaco, iluminación y movimiento del aire. Además, registran variables relacionadas con el consumo de agua, alimento, actividad y peso de las aves.
La tecnología también está transformando las incubadoras. Algunos sistemas controlan oxígeno, humedad, temperatura y frecuencia de volteo. Asimismo, sensores acústicos pueden analizar vocalizaciones embrionarias para anticipar la eclosión.
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Inteligencia artificial entra a la producción avícola
La inteligencia artificial procesa grandes volúmenes de información y busca patrones que podrían pasar desapercibidos durante una supervisión convencional. La visión artificial también permite analizar movimientos y estimar el peso.
Además, los sistemas predictivos pueden ayudar a detectar desviaciones y anticipar necesidades de recursos. Algunas plataformas ya utilizan aprendizaje automático para proyectar peso, alimento necesario y tiempos productivos.
La digitalización alcanza incluso la trazabilidad. Blockchain puede registrar información sobre genética, vacunación, huevos, incubación y transporte. Además, la realidad virtual permite practicar protocolos de bioseguridad en entornos simulados.











