¿Por qué las consolas perdieron el color? Del GameCube morado al dominio del negro y blanco

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¿Por qué las consolas perdieron el color?
¿Por qué las consolas perdieron el color? Del GameCube morado al dominio del negro y blanco

Hubo una época en la que comprar una consola también significaba elegir un objeto lleno de personalidad.

Nintendo lanzó un GameCube morado. Game Boy apareció en múltiples colores. Nintendo 64 tuvo versiones transparentes. Incluso los controles podían ser verdes, azules, rojos o amarillos.

Hoy basta mirar una sala con tecnología moderna para encontrar algo muy diferente.

PlayStation 5 apuesta principalmente por blanco y negro. Xbox Series X nació como un gran bloque negro. Muchas computadoras, televisores y dispositivos utilizan exactamente la misma fórmula.

Entonces, ¿por qué las consolas perdieron tanto color?

La respuesta tiene menos que ver con limitaciones tecnológicas y mucho más con cómo cambió el lugar que ocupan los videojuegos dentro de nuestra casa.

Las consolas dejaron de parecer juguetes

Durante los años noventa, las compañías vendían muchas consolas principalmente a niños y adolescentes.

El diseño podía ser divertido, llamativo e incluso extraño.

Nintendo llevó esta filosofía especialmente lejos. La familia Nintendo 64 Funtastic utilizó carcasas transparentes en colores como verde, naranja, azul y morado.

Game Boy Color prácticamente convirtió el color en parte de su identidad.

El GameCube siguió esa tendencia en 2001. Su característico modelo Indigo parecía muy diferente al resto de los aparatos electrónicos colocados debajo del televisor.

Pero el mercado estaba cambiando.

Los jugadores crecieron y las consolas comenzaron a competir por un espacio junto a televisores, reproductores de DVD, sistemas de audio y otros dispositivos.

Sony entendió muy bien esa transición.

PlayStation 2 llegó principalmente en negro y con una apariencia mucho más cercana a un aparato electrónico para adultos.

La consola ya no tenía que parecer un juguete.

Tenía que formar parte de la sala.

Negro, blanco y gris funcionan prácticamente en cualquier casa

Existe también una razón comercial.

Los colores neutros son mucho más fáciles de integrar en diferentes mercados y estilos de interiores.

Negro, blanco y gris combinan con televisores, muebles y otros dispositivos. Un color muy específico puede resultar atractivo para algunas personas, pero desagradable para otras.

Lanzar una consola principal en un tono neutro reduce ese riesgo.

Además, fabricar millones de unidades con una apariencia estándar simplifica el catálogo. Los colores pueden reservarse posteriormente para controles, accesorios y ediciones especiales.

Ahí apareció otro negocio.

En lugar de vender cinco colores de una consola desde el primer día, las compañías pueden ofrecer nuevas carcasas, controles y versiones especiales durante toda su vida comercial.

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Nintendo nunca abandonó completamente el color

Hay una excepción importante.

Nintendo sigue utilizando el color como parte de su identidad.

Los Joy-Con convirtieron los controles de Nintendo Switch en piezas fácilmente reconocibles. La compañía ha vendido combinaciones en azul, rojo, amarillo, verde, rosa, morado y otros tonos.

Eso demuestra que el color no desapareció por una limitación tecnológica.

Simplemente cambió de lugar.

Sony también vende controles DualSense en numerosos colores. Microsoft convirtió el control de Xbox en un producto altamente personalizable y ofrece múltiples combinaciones.

Las consolas principales permanecen relativamente neutras. Los accesorios absorben buena parte de la personalidad.

La tecnología también se volvió minimalista

El cambio forma parte de una tendencia mucho mayor.

Teléfonos, computadoras, bocinas, televisores y electrodomésticos adoptaron durante años diseños minimalistas.

Las superficies negras, blancas y metálicas comenzaron a asociarse con productos premium.

Por eso resulta curioso mirar hacia atrás.

Durante los noventa y principios de los 2000, la tecnología quería llamar nuestra atención desde el exterior. Carcasas transparentes, botones de colores y plásticos brillantes formaban parte de la experiencia.

Hoy ocurre prácticamente lo contrario.

Las consolas quieren desaparecer dentro de la decoración mientras toda la explosión de color ocurre en la pantalla.

Sin embargo, el regreso periódico de controles transparentes, ediciones retro y colores especiales demuestra algo importante.

Tal vez nunca dejamos de querer tecnología colorida. Las compañías simplemente descubrieron que podían vendérnosla por separado.

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