Cuando tener vibración hacía que un control fuera “Pro”: del Rumble Pak a la tecnología háptica

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El Rumble Pak convirtió la vibración en una revolución para los videojuegos. Así evolucionó hasta la tecnología háptica de los controles actuales.
Cuando tener vibración hacía que un control fuera “Pro”: del Rumble Pak a la tecnología háptica

Hoy sentimos un choque, un disparo o incluso diferentes superficies mediante las vibraciones de un control y apenas pensamos en ello.

Pero hubo una época en la que un control que vibraba parecía tecnología del futuro.

Nintendo fue una de las compañías responsables de popularizar esta experiencia con el Rumble Pak de Nintendo 64.

Era un accesorio que se colocaba en la parte trasera del control y hacía algo sorprendente para finales de los años noventa: permitía sentir físicamente acontecimientos que sucedían dentro del videojuego.

El Rumble Pak convirtió el videojuego en una sensación física

Nintendo lanzó el Rumble Pak en 1997 junto con Star Fox 64.

Dentro del accesorio existía un pequeño motor con una masa colocada fuera de su centro.

Cuando el motor giraba, generaba vibraciones.

El videojuego podía activar ese mecanismo durante momentos determinados. Una explosión, un impacto o determinadas acciones podían sentirse directamente en las manos.

La tecnología era relativamente sencilla, pero cambió la experiencia.

Hasta entonces, la comunicación funcionaba principalmente en una dirección: el jugador presionaba botones y la consola respondía mediante imagen y sonido.

La vibración añadió otra respuesta.

El videojuego podía tocar al jugador.

PlayStation llevó la vibración directamente al control

La idea evolucionó rápidamente.

Sony lanzó posteriormente el DualShock, que incorporó dos motores de vibración dentro del propio control.

Ya no era necesario colocar un accesorio adicional.

Además, utilizar dos motores con características diferentes permitía producir distintas intensidades de vibración.

La tecnología terminó extendiéndose por la industria.

Controles de PlayStation, Xbox y otras plataformas comenzaron a utilizar diferentes sistemas de vibración.

Lo que inicialmente parecía una característica especial terminó convirtiéndose en algo que los jugadores esperaban encontrar.

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La vibración evolucionó hasta convertirse en tecnología háptica

Los controles modernos fueron mucho más lejos.

Microsoft introdujo motores adicionales asociados con los gatillos en los controles de Xbox para producir sensaciones localizadas.

Nintendo Switch popularizó HD Rumble, diseñado para ofrecer vibraciones mucho más precisas que los antiguos motores tradicionales.

PlayStation 5 llevó la idea hacia la respuesta háptica con DualSense.

Sus actuadores pueden producir diferentes patrones y sensaciones. Además, los gatillos adaptativos pueden modificar su resistencia dependiendo de lo que ocurre dentro del juego.

Un arco puede ofrecer resistencia al tensarlo. Un automóvil puede transmitir determinadas sensaciones del terreno. La lluvia puede representarse mediante pequeños impulsos.

La vibración dejó de ser simplemente fuerte o débil.

Ahora puede comunicar información.

Una tecnología premium terminó siendo algo normal

La historia del Rumble Pak demuestra algo que ocurre constantemente con la tecnología.

Primero aparece una función sorprendente.

Después se convierte en una característica premium.

Finalmente termina siendo tan común que dejamos de prestarle atención.

Pasó con las pantallas a color, los controles inalámbricos, los sticks analógicos y la vibración.

El Rumble Pak necesitaba colocarse físicamente dentro del control de Nintendo 64 y utilizaba baterías para funcionar.

Hoy existen controles capaces de producir respuestas hápticas mucho más sofisticadas sin que el jugador tenga que pensar en la tecnología que existe dentro.

Pero el objetivo sigue siendo prácticamente el mismo que en 1997:

conseguir que no solamente veamos y escuchemos un videojuego, sino que también podamos sentirlo.

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