La IA podría sustituir personas en el trabajo, pero primero está sustituyendo sus tareas

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La IA podría sustituir personas en el trabajo, pero primero está sustituyendo sus tareas
La IA podría sustituir personas en el trabajo, pero primero está sustituyendo sus tareas

La inteligencia artificial no necesita reemplazar completamente a un contador, abogado, diseñador, programador o periodista para cambiar el mercado laboral.

Le basta con aprender a realizar algunas de sus tareas.

Escribir un correo.

Resumir un documento.

Analizar una hoja de cálculo.

Crear una presentación.

Buscar información.

Generar código.

Atender una consulta.

Actividades que antes necesitaban varios minutos o incluso horas de trabajo humano pueden automatizarse o acelerarse mediante inteligencia artificial.

Y aquí aparece una de las grandes preguntas de nuestra época:

si la IA puede hacer cada vez más tareas de nuestro trabajo, ¿en qué momento deja de necesitar nuestro puesto?

Un empleo no es una sola tarea

Cuando decimos “contador” estamos utilizando una palabra para describir muchas actividades diferentes.

Revisar documentos.

Interpretar información.

Preparar reportes.

Hablar con clientes.

Detectar errores.

Tomar decisiones.

Cumplir procedimientos.

Lo mismo ocurre con prácticamente cualquier profesión.

Por eso resulta incorrecto pensar que una inteligencia artificial solamente tiene dos posibilidades: sustituir completamente un empleo o no afectarlo.

Existe un enorme punto intermedio.

Puede automatizar algunas tareas y dejar otras en manos humanas.

Eso ya modifica el trabajo.

La primera etapa puede ser simplemente ahorrar tiempo

Imaginemos una tarea administrativa que requiere una hora.

Una herramienta de IA consigue realizar el primer borrador en cinco minutos.

La persona todavía necesita revisar el resultado.

Pero ahora puede completar varias tareas durante el tiempo que antes necesitaba para hacer una.

Eso es aumento de productividad.

Para una empresa puede resultar extraordinariamente atractivo.

Pero también aparece una consecuencia.

Si cinco trabajadores pueden producir lo que antes necesitaba diez, la organización podría decidir no contratar a las otras cinco personas.

La IA no tuvo que despedir directamente a nadie.

Simplemente redujo la cantidad de trabajo humano necesaria para conseguir el mismo resultado.

Los empleos de oficina también pueden automatizarse

La automatización no comenzó con ChatGPT.

Las fábricas llevan décadas utilizando máquinas para realizar trabajos repetitivos.

La diferencia es que la inteligencia artificial generativa entró directamente en actividades intelectuales.

Texto.

Imágenes.

Programación.

Análisis.

Atención al cliente.

Documentación.

Traducción.

Investigación.

Eso significa que la automatización ya no afecta únicamente al trabajo físico.

También puede modificar profesiones realizadas frente a una computadora.

Los agentes de IA cambian todavía más el escenario

Un chatbot normalmente necesita que una persona le pregunte algo.

Los agentes de inteligencia artificial intentan ir un paso más allá.

Reciben un objetivo y pueden ejecutar diferentes pasos para completarlo.

Por ejemplo, un sistema autorizado podría recopilar información, organizarla, trabajar con archivos y preparar un resultado.

Esto permite automatizar procesos completos y no solamente generar un párrafo.

Ahí está una de las grandes diferencias entre la primera generación de IA generativa y la que empieza a desarrollarse ahora.

Primero automatizamos respuestas.

Después comenzamos a automatizar flujos de trabajo.

Lee también: ¿Cómo es el CCTV con IA? Seguritech lo explica

Entonces, ¿qué trabajos podrían sentir primero el cambio?

No existe una lista definitiva.

Además, una profesión puede contener tareas fáciles y difíciles de automatizar al mismo tiempo.

Las actividades digitales, repetitivas y basadas en información resultan especialmente relevantes para las herramientas actuales.

Clasificar documentos.

Preparar borradores.

Introducir información.

Generar reportes rutinarios.

Responder preguntas frecuentes.

Buscar datos.

Crear versiones iniciales de contenido.

Pero automatizar una tarea no significa necesariamente eliminar a la persona que la realizaba.

En muchos casos cambia lo que esa persona hace durante su jornada.

También pueden aparecer nuevos trabajos

Cada gran cambio tecnológico elimina determinadas actividades y crea otras.

Internet redujo la importancia de algunos puestos mientras creó desarrolladores web, especialistas en comercio electrónico, creadores digitales y administradores de redes sociales.

La inteligencia artificial puede producir un proceso parecido.

Las empresas necesitarán personas capaces de integrar herramientas, supervisar resultados, trabajar con datos, diseñar procesos y detectar errores.

También aumentará el valor de habilidades difíciles de automatizar completamente.

Juicio.

Responsabilidad.

Negociación.

Relaciones humanas.

Conocimiento especializado.

Creatividad con contexto.

El gran problema será quién recibe el beneficio

Supongamos que una empresa utiliza IA y consigue duplicar la productividad de sus empleados.

¿Qué ocurre con ese tiempo?

Puede reducir jornadas.

Puede aumentar producción.

Puede mejorar salarios.

Puede bajar precios.

O puede reducir personal.

La tecnología por sí sola no decide cuál de esas opciones ocurrirá.

Las empresas, trabajadores, mercados y gobiernos tomarán esas decisiones.

Por eso el debate sobre inteligencia artificial y empleo no es solamente tecnológico.

También es económico.

Quizá estamos haciendo la pregunta equivocada

Preguntar si “la IA va a quitar trabajos” puede simplificar demasiado el problema.

La pregunta más inmediata es otra:

¿cuántas tareas de cada trabajo puede realizar?

Si automatiza 5% de una profesión, probablemente funcionará principalmente como herramienta.

Si llega al 30%, puede reorganizar departamentos.

Si algún día consigue realizar casi todas las tareas necesarias de determinado puesto con suficiente calidad, confiabilidad y menor costo, entonces la posibilidad de sustitución será mucho mayor.

No sabemos exactamente hasta dónde llegará ese proceso.

Tampoco ocurrirá de la misma manera en todas las profesiones.

Pero una cosa ya está sucediendo.

La inteligencia artificial está entrando al trabajo tarea por tarea.

Y quizá el mayor cambio laboral no llegue el día en que una empresa anuncie que una IA reemplazará a una persona.

Puede ocurrir mucho antes.

Cuando descubramos que una sola persona, acompañada por inteligencia artificial, puede hacer el trabajo que antes necesitaba a varias.

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