Cada botón puede cambiar una carrera de Fórmula 1

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Volante de Fórmula 1 con pantalla digital, botones, perillas y paletas para controlar diferentes funciones del monoplaza.
Cada botón puede cambiar una carrera de Fórmula 1

El volante de un monoplaza de Fórmula 1 tiene poco en común con el de un automóvil convencional. Además de dirigir el vehículo, funciona como una compleja interfaz tecnológica desde la cual el piloto puede modificar el comportamiento del motor, los frenos y otros sistemas mientras circula a más de 300 kilómetros por hora.

Dependiendo de la escudería y las preferencias del conductor, un volante puede incorporar entre 20 y 35 botones, perillas, interruptores y paletas. Estos controles permiten manejar más de 50 funciones sin que el piloto retire las manos de las empuñaduras durante una competencia.

Cada unidad puede requerir alrededor de 80 horas de trabajo y utiliza materiales como fibra de carbono, titanio, cobre, fibra de vidrio y silicona. El objetivo es construir una pieza resistente, ligera y cómoda, capaz de soportar vibraciones, cambios de temperatura y movimientos constantes.

Decisiones en segundos durante cada vuelta

Los controles permiten ajustar la distribución de la fuerza de frenado, el diferencial y los modos de la unidad de potencia. El piloto también puede activar el limitador de velocidad para ingresar a los pits, comunicarse por radio, solicitar agua o seleccionar la marcha neutral.

El botón conocido como “Overtake” o “Boost” libera energía adicional del sistema híbrido para facilitar un adelantamiento. Otro de los controles más importantes es el selector “Strat”, encargado de modificar diferentes parámetros relacionados con el rendimiento y la administración de energía.

La pantalla central presenta datos como la marcha seleccionada, los tiempos por vuelta, las alertas del vehículo y el nivel de energía disponible. Los indicadores luminosos ayudan al conductor a decidir el momento adecuado para cambiar de velocidad.

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Una interfaz diseñada para cada piloto

No existe un volante universal para toda la parrilla. Cada equipo desarrolla su propio diseño y puede adaptar la ubicación, el tamaño y la resistencia de los controles según las preferencias del conductor. Los colores y las formas también ayudan a identificar cada función sin apartar la vista de la pista.

Los pilotos practican durante numerosas horas en simuladores para memorizar la posición de cada mando. Un error puede modificar la configuración del vehículo y afectar una frenada, una curva o incluso el resultado de la carrera.

Para Vistazo al Futuro, estos volantes anticipan una relación más profunda entre personas y máquinas. Su diseño demuestra que la tecnología avanzada no solamente depende de procesadores y sensores, sino también de interfaces intuitivas capaces de entregar mucha información sin saturar al usuario.

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