Las lenguas electrónicas —o e-tongues, por su nombre en inglés— son sistemas diseñados para detectar, identificar y cuantificar sabores con una precisión y objetividad que superan incluso al paladar humano.
Esta innovadora tecnología está transformando industrias como la alimentaria, farmacéutica, medioambiental e incluso médica.
Una lengua electrónica es un dispositivo compuesto por un conjunto de sensores químicos capaces de detectar sustancias disueltas en líquidos. A diferencia de los sensores tradicionales que buscan una sustancia específica, estos trabajan como un conjunto de sensores «no selectivos» que, en conjunto, crean un «perfil de sabor» del líquido analizado. La información recolectada es procesada mediante algoritmos de inteligencia artificial y análisis multivariable, permitiendo distinguir entre sabores básicos (dulce, salado, ácido, amargo y umami), así como identificar matices complejos.
El principio detrás de las lenguas electrónicas se basa en la electroquímica. Cada sensor reacciona de forma distinta ante los compuestos químicos del líquido. Estas reacciones generan señales eléctricas únicas, similares a una huella digital gustativa. Estas señales son interpretadas por un sistema de análisis de datos, que puede compararlas con una base de datos de sabores previamente registrados.
En otras palabras, funciona de forma análoga a como nuestro cerebro interpreta los impulsos enviados por las papilas gustativas.
Fuente: noticiasdelaciencia.com
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