La carrera global por la inteligencia artificial dio un giro geopolítico cuando Meta cerró la adquisición de Manus, startup de IA con raíces en China y sede en Singapur. El movimiento encendió alertas regulatorias en Pekín y abrió un nuevo frente en la competencia tecnológica entre Estados Unidos y China.
Meta acordó comprar Manus por una cifra reportada cercana a los 2 mil millones de dólares hacia finales de 2025. La operación buscó fortalecer su estrategia en agentes de inteligencia artificial capaces de ejecutar tareas complejas más allá del simple chat conversacional. Manus había trasladado su base corporativa a Singapur antes del acuerdo.
En enero de 2026, autoridades chinas anunciaron que revisarán la transacción para evaluar posibles implicaciones bajo sus leyes de exportación tecnológica y transferencia de datos. Además, examinan si la estructura internacional de la startup cumple con regulaciones nacionales sobre inversión extranjera.
Meta Manus China y el fenómeno Singapore washing
El caso Meta Manus China reavivó el debate sobre el llamado Singapore washing. Este término describe a empresas tecnológicas chinas que trasladan su domicilio corporativo a Singapur para facilitar acceso a capital extranjero y reducir riesgos regulatorios directos.
Asimismo, analistas señalan que el escrutinio podría sentar precedente para futuras adquisiciones de startups con talento o tecnología desarrollada originalmente en China. En consecuencia, la revisión no solo afecta a Meta, también impacta el ecosistema regional de inteligencia artificial.
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Impacto estratégico en la industria tecnológica
La adquisición ocurre en un contexto donde Estados Unidos y China compiten por liderazgo en IA avanzada. También refleja la creciente sensibilidad de los gobiernos ante transferencias transfronterizas de capacidades tecnológicas críticas.
Por otro lado, Meta busca acelerar el desarrollo de sistemas autónomos integrados en sus plataformas. La operación representa una apuesta por consolidar ventajas competitivas en aplicaciones empresariales y de consumo.
El monto estimado de la transacción, cercano a los 2 mil millones de dólares, la convierte en una de las operaciones más relevantes del sector IA en el inicio de 2026. La revisión china podría redefinir cómo se estructuran futuras adquisiciones tecnológicas con vínculos internacionales.









