Tenis deportivos On con suela CloudTec mostrando las estructuras huecas que caracterizan a la marca suiza.
Hay unos tenis que se reconocen sin necesidad de mirar el logotipo.
Debajo tienen una serie de estructuras huecas que parecen pequeños túneles.
Son los On.
Lo que comenzó en Suiza como un proyecto para desarrollar una sensación diferente al correr terminó convirtiéndose en una de las marcas deportivas más visibles del mercado premium.
Su gran diferenciador fue una tecnología llamada CloudTec.
Pero detrás de esos característicos “hoyos” existe una combinación de ingeniería, materiales y una enorme estrategia de marca.
On nació en Suiza en 2010.
Sus fundadores fueron Olivier Bernhard, David Allemann y Caspar Coppetti.
Bernhard venía del mundo del triatlón profesional y buscaba una sensación particular al correr: aterrizajes suaves sin perder una respuesta firme al despegar.
Las primeras pruebas fueron mucho menos sofisticadas que los tenis que hoy aparecen en tiendas.
La idea evolucionó hasta convertirse en las estructuras huecas que On denomina Clouds.
Así nació CloudTec.
Las estructuras que vemos debajo del calzado no están ahí solamente para distinguir la marca.
Están diseñadas para deformarse cuando reciben presión.
Cuando el pie aterriza, los elementos Cloud pueden comprimirse. Posteriormente recuperan su forma mientras continúa la pisada.
La intención es combinar amortiguación con una transición dinámica.
Sin embargo, no todos los modelos On funcionan exactamente igual.
La geometría, tamaño, materiales y distribución de estos elementos cambia dependiendo de si el calzado está pensado para correr, caminar, competir o utilizarse diariamente.
Eso demuestra algo importante.
CloudTec no es solamente una forma visual. También funciona como una plataforma de diseño.
On también utiliza una tecnología denominada Speedboard en distintos modelos.
Se trata de una estructura incorporada dentro del calzado que busca trabajar con el movimiento del pie.
Dependiendo del modelo, cambia su rigidez, geometría y material.
En determinados tenis orientados al rendimiento, esta pieza forma parte de un sistema diseñado para favorecer una transición rápida durante la carrera.
Los modelos de competición pueden incorporar tecnologías todavía más especializadas.
Ahí aparecen espumas avanzadas y elementos de fibra de carbono.
El tenis moderno dejó hace mucho tiempo de ser simplemente goma, tela y agujetas.
Se convirtió en una pequeña máquina biomecánica.
Gran parte de la batalla actual entre fabricantes deportivos ocurre en materiales que casi nunca vemos.
Las espumas de las mediasuelas son un ejemplo.
On utiliza diferentes formulaciones bajo nombres como Helion para buscar determinadas combinaciones de amortiguación, peso y respuesta.
En el mercado de alto rendimiento, cada gramo cuenta.
Nike, Adidas, ASICS, New Balance, Hoka y On compiten desarrollando geometrías, espumas y placas capaces de modificar la sensación de carrera.
La suela se convirtió en uno de los grandes laboratorios de la industria deportiva.
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La tecnología explica parte del crecimiento.
El posicionamiento explica otra.
En 2019, Roger Federer se convirtió en inversionista y socio de On.
Su participación proporcionó a la joven compañía suiza algo extremadamente difícil de comprar: reconocimiento mundial asociado con uno de los atletas más famosos de la historia.
Posteriormente apareció THE ROGER, una línea que llevó la marca hacia el tenis y el calzado de estilo de vida.
On dejó de ser solamente una marca conocida por corredores.
Comenzó a aparecer en aeropuertos, oficinas, restaurantes y calles.
Ese cambio fue fundamental.
On encontró un espacio interesante dentro del mercado.
Sus productos podían vender rendimiento deportivo, pero también diseño minimalista y origen suizo.
El característico logotipo y la suela CloudTec hicieron que los tenis fueran fácilmente reconocibles.
Eso ayudó a convertirlos en un producto aspiracional.
Un consumidor podía comprar On para correr un maratón.
Otro podía utilizarlos simplemente con jeans.
La misma tecnología que diferenciaba al producto deportivo terminó funcionando como elemento de diseño.
On también ha explorado nuevas formas de producción.
Uno de sus proyectos más llamativos es LightSpray, una tecnología desarrollada para crear determinadas partes superiores del calzado mediante un proceso automatizado.
En lugar de construir el upper únicamente mediante numerosas piezas textiles cosidas o pegadas, el sistema puede depositar material directamente alrededor de una horma.
La compañía ha utilizado esta tecnología en calzado orientado a competición.
La idea apunta hacia otro problema de la industria: fabricar productos utilizando menos componentes, menos procesos y nuevas formas de automatización.
Muchas marcas desarrollan innovaciones escondidas dentro de sus productos.
On consiguió algo comercialmente muy poderoso.
Hizo que una de sus principales tecnologías fuera visible.
Los elementos Cloud están ahí, debajo del pie, formando parte de la identidad del producto.
Aunque alguien no conozca su funcionamiento, puede reconocerlos.
Ese es uno de los grandes secretos detrás del crecimiento de On.
No solamente desarrolló una tecnología para sus tenis.
Consiguió convertir esa tecnología en su diseño, su logotipo no escrito y, finalmente, en parte de su marca.
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