Los úteros artificiales están diseñados para dar a los bebés prematuros más tiempo para desarrollarse en un entorno similar a un útero antes de salir al mundo exterior.
Se han probado con cientos de corderos (y algunos lechones), pero los modelos animales no pueden predecir por completo cómo funcionará la tecnología en humanos.
Un útero artificial es un dispositivo médico experimental diseñado para proporcionar un entorno similar a un útero a los bebés extremadamente prematuros.
En la mayoría de las tecnologías, el bebé flotaría en una “biobolsa” transparente, rodeado de líquido. La idea es que estos bebés puedan pasar unas semanas desarrollándose en el dispositivo después de nacer.
De esta forma, “cuando salgan del dispositivo, serán más capaces de sobrevivir y tener menos complicaciones con el tratamiento convencional”, afirma George Mychaliska, cirujano pediátrico de la Universidad de Michigan (EE UU).
Otros investigadores también trabajan en úteros artificiales, aunque no tan avanzados.
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