La renta flexible de autos blindados se volvió una herramienta práctica para empresas y familias que necesitan protección por periodos definidos, sin absorber la carga total de compra, resguardo y administración de una unidad. Shel-Ha Solutions ofrece un esquema de movilidad que busca reducir gestión operativa y concentrar el esfuerzo en el uso diario del vehículo, especialmente cuando la necesidad aparece por proyecto, traslado temporal o cambios en rutinas.
Un punto que suele pasar desapercibido es el costo invisible de operar un blindado sin estructura de soporte. En la renta flexible, el cliente traslada parte de esa complejidad a un contrato que ya considera elementos de administración vehicular, seguimiento y seguros. En el modelo de Shel-Ha Solutions, el contrato de movilidad incluye monitoreo GPS 24/7, seguro y mantenimientos preventivos, además de trámites asociados al vehículo.
Shel-Ha como servicio de movilidad con control operativo
La decisión de rentar suele aparecer cuando el riesgo no es permanente, pero sí recurrente, o cuando la logística se intensifica por una temporada. Ahí la continuidad importa más que el “tener” el vehículo. “La renta funciona cuando el cliente necesita certeza operativa desde el día uno, sin improvisar procesos internos”, explica Carlos Juraidini Rumilla, director general de Shel-Ha Solutions. “Lo importante no es solo subirte a una unidad, sino sostenerla en condiciones correctas y con trazabilidad”.
Para que la movilidad no dependa únicamente del vehículo, Latrun entra como capa táctica. Aporta análisis de riesgo, elaboración de manuales operativos, supervisión continua y estandarización de la fuerza de protección en misiones ejecutivas.
“Cuando se combina movilidad con protocolos, se reduce el margen de error. Eso se nota en traslados rutinarios y también en cambios de ruta”, añade Juraidini Rumilla.
Shel-Ha Solutions y Latrun en escenarios temporales de alto movimiento
La renta flexible se vuelve especialmente útil en misiones de corta duración, visitas corporativas, auditorías en campo, cierres de negociación, mudanzas o periodos de exposición mediática. En esos casos, el valor está en la capacidad de activar un esquema completo y desactivarlo sin fricción al terminar el periodo.
“Diseñamos para que la rutina siga. Si la movilidad se vuelve un problema, el blindaje pierde sentido”, señala Juraidini Rumilla. En el mercado mexicano, donde los riesgos cambian por zona y horario, la renta flexible permite ajustar el nivel de protección y el despliegue de protocolos sin convertirlo en una estructura fija.









