El Mundial también se juega en los datos del cuerpo. Pulseras, anillos inteligentes, parches y chalecos GPS se han convertido en aliados para medir el desgaste físico de los futbolistas en uno de los torneos más exigentes del deporte.
La tecnología portátil permite monitorear sueño, ritmo cardiaco, recuperación, carga muscular y niveles de esfuerzo. Además, estos dispositivos ayudan a los cuerpos técnicos a tomar decisiones sobre entrenamientos, descansos e hidratación.
Tecnología portátil y salud en el Mundial
La exigencia del Mundial 2026 será mayor por el formato ampliado, los viajes largos, los cambios de clima y las sedes con distintas altitudes. En consecuencia, los equipos buscan anticiparse al cansancio antes de que se convierta en lesión.
También existen sistemas como los EPTS, que combinan datos de cámaras y dispositivos wearables para analizar velocidad, distancia recorrida, aceleraciones y ubicación del jugador en la cancha.
Los wearables ya son parte del futbol moderno
Por otro lado, esta tecnología no solo sirve para mejorar el rendimiento. También ayuda a proteger la salud de los atletas en contextos de calor extremo, humedad o recuperación incompleta.
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Asimismo, el uso de wearables refleja una tendencia más amplia en el deporte profesional. Los clubes y selecciones ya no dependen solo de la observación del entrenador. Ahora cruzan datos biométricos, rendimiento y descanso para ajustar cada sesión.
FIFA lanzó su programa de calidad para sistemas EPTS en 2017 y en 2019 amplió las pruebas para incluir rendimiento en dispositivos ópticos y wearables.










