Lo que parecía otro día tranquilo en un lago de Kunming, en el sur de China, se convirtió en un espectáculo digital gracias a un pez. Pero no era cualquier pez. Su boca prominente, los ojos cercanos entre sí y una forma facial inquietantemente familiar recordaban a una figura reconocible: Donald Trump. La escena fue filmada y rápidamente publicada en redes sociales como Weibo y Douyin (la versión china de TikTok), y de ahí, el video cruzó océanos digitales.
El video original fue grabado en un lago de Kunming
China no es ajena a los fenómenos virales. Sin embargo, el “pez Trump” como ya se lo conoce logró algo poco común: unir a millones de usuarios en risas, asombro y una lluvia de memes. Desde comparaciones con personajes de películas hasta interpretaciones políticas con toques de sátira, el clip no tardó en convertirse en tendencia global.
Además de su rostro singular, lo que más capturó la atención fue la naturalidad del video. Sin efectos, sin edición, solo un animal que parece esculpido por un algoritmo de inteligencia artificial con ganas de trollear. De inmediato, expertos aclararon que se trata de una carpa con rasgos faciales inusuales debido a una mutación genética, algo que puede ocurrir de forma espontánea en especies criadas en cautiverio.
El fenómeno desató debates más allá de lo gracioso: desde teorías conspirativas hasta reflexiones sobre cómo reaccionamos ante lo extraño en internet. Muchos usuarios también cuestionaron si se trataba de un montaje, pero la ausencia de manipulación evidente reforzó la autenticidad del hallazgo.
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