La conversación sobre el impacto de las redes sociales en la salud mental adolescente ya no es solo un asunto doméstico. Desde Francia hasta Australia, varios gobiernos analizan seriamente limitar el acceso de menores a plataformas como Instagram, TikTok, Facebook o Snapchat. La razón es clara: los efectos negativos están ampliamente documentados y afectan de forma más intensa a las niñas.
La agencia sanitaria de Francia (ANSES) lanzó una advertencia basada en más de mil estudios científicos. El reporte señala que las redes sociales no son la única causa del deterioro emocional en adolescentes, pero sí una de las más contundentes. El problema no es solo el tiempo de pantalla, sino cómo las plataformas refuerzan estereotipos, fomentan el ciberacoso y distorsionan la percepción corporal.
Redes sociales deben rediseñar sus algoritmos para proteger a menores
Las autoridades francesas recomiendan actuar desde la raíz: obligar a que las plataformas estén diseñadas para proteger la salud de los jóvenes. Esto incluye modificar algoritmos, eliminar técnicas de persuasión adictiva y cambiar configuraciones predeterminadas. La ANSES destaca que los contenidos en redes amplifican patrones de belleza inalcanzables y elevan el riesgo de trastornos alimentarios, especialmente entre adolescentes de 12 a 17 años.
Australia ya dio un paso firme al restringir desde diciembre el acceso a redes sociales para menores de 16 años. Francia evalúa aplicar una ley similar para los menores de 15. Otros países europeos siguen de cerca el debate, en un momento donde los datos ya no dejan margen de duda: más del 50% de los adolescentes dedica entre dos y cinco horas diarias a redes sociales.










