La relación entre tecnología y familia en Estados Unidos vive un momento de revisión profunda. En ese debate, Chris Kaspar, director general de Techless, plantea una idea clara: la tecnología no debe sustituir los vínculos humanos, sino reforzarlos. Su visión contrasta con el modelo dominante de plataformas diseñadas para capturar atención sin considerar el impacto en la vida cotidiana.
Kaspar identifica dos enfoques comunes en la industria tecnológica. Uno prioriza el tiempo de uso y la monetización de la atención. El otro se limita a no causar daño, pero tampoco aporta beneficios reales a la vida familiar. Frente a ello, propone un tercer modelo que asume costos económicos con tal de promover relaciones sanas, propósito y bienestar en el hogar.
Tecnología familiar como alternativa al modelo dominante
Desde esa lógica, Techless desarrolla dispositivos y servicios que reducen distracciones y devuelven protagonismo a la interacción personal. Uno de sus productos más conocidos es Wisephone, un teléfono sin navegador ni redes sociales diseñado para que padres e hijos mantengan control compartido del uso digital y eviten dinámicas de dependencia.
El planteamiento parte de una premisa directa: muchos dispositivos actuales reemplazan funciones que antes cumplían las familias, como acompañar, orientar o poner límites. Al eliminar estímulos innecesarios, la tecnología familiar busca crear espacios donde la convivencia real vuelva a ocupar el centro. Si este artículo te está gustando, podrías leer: tendencias de bienestar digital en hogares conectados.
Kaspar también extiende esta filosofía al debate sobre inteligencia artificial. En lugar de rechazarla, sostiene que la IA puede diseñarse para guiar a las personas hacia relaciones significativas y apoyo comunitario, evitando que se convierta en un sustituto emocional. Este enfoque asume que toda tecnología refleja valores y que esos valores influyen directamente en la forma en que las personas se relacionan.
El interés por este tipo de propuestas crece a medida que más familias buscan alternativas frente al uso excesivo de pantallas. En un país donde niños y adolescentes pasan varias horas diarias frente a dispositivos, la tecnología familiar emerge como una respuesta concreta a un problema cada vez más visible.











