El entorno empresarial global arrancó 2026 bajo una presión inédita. La convergencia entre tensiones geopolíticas, ciberamenazas y disrupción digital obliga a las compañías a replantear su estrategia. El más reciente análisis del World Economic Forum coloca a la tecnología en el centro del tablero competitivo.
El informe advierte que la fragmentación global y la aceleración tecnológica generan un doble desafío. Por un lado, aumentan los riesgos sistémicos vinculados a infraestructura digital, ciberseguridad y dependencia tecnológica. Por otro, abren oportunidades para quienes integren innovación con gobernanza responsable.
Riesgos tecnológicos 2026 exigen liderazgo estratégico
Las empresas que navegan con mayor eficacia este escenario no solo invierten en herramientas digitales. También fortalecen marcos internos de gestión de riesgos. Asimismo, desarrollan capacidades para anticipar vulnerabilidades en cadenas de suministro digitales y redes críticas.
Del mismo modo, la resiliencia tecnológica ya no es una función aislada del área de TI. Se convierte en un componente central del liderazgo corporativo. En consecuencia, la toma de decisiones incorpora análisis de ciberamenazas, estabilidad regulatoria y escenarios geoeconómicos.
Lee también: Meta Manus China desata revisión regulatoria internacional
Tecnología como riesgo y oportunidad simultánea
El reporte del Foro destaca que la disrupción tecnológica no es coyuntural. Se ha vuelto estructural. Además, la velocidad de adopción de inteligencia artificial, automatización y plataformas digitales intensifica la exposición a incidentes cibernéticos y fallas sistémicas.
Por otro lado, las organizaciones que integran innovación responsable y supervisión estratégica logran ventajas competitivas sostenibles. También reducen la probabilidad de interrupciones operativas significativas.
El análisis subraya que los riesgos tecnológicos se ubican entre los factores con mayor probabilidad e impacto en el horizonte inmediato. Las empresas que alineen inversión digital con gestión integral de riesgo estarán mejor posicionadas en un entorno global cada vez más incierto.











