La acelerada incorporación de tecnologías emergentes al entorno productivo ha llevado a Alejandro Martínez Araiza a proponer que la revisión del T-MEC contemple disposiciones específicas relacionadas con Inteligencia Artificial (IA), robótica y automatización.
La iniciativa fue presentada durante encuentros realizados en Washington D.C., donde el secretario general del Sindicato Nacional Alimenticio y del Comercio (SNAC) intercambió puntos de vista con representantes legislativos estadounidenses sobre los desafíos tecnológicos que enfrentará el mercado laboral regional.
Revolución tecnológica y el empleo
La IA ha dejado de ser una tecnología experimental para convertirse en un componente central de múltiples industrias.
Desde la manufactura avanzada hasta los servicios digitales, las herramientas automatizadas están transformando funciones tradicionalmente realizadas por personas.
Ante tal escenario, Alejandro Martínez Araiza sostiene que los acuerdos comerciales deben incorporar criterios que permitan gestionar de forma responsable los efectos de la innovación tecnológica.
Y la preocupación no es menor; ya que, expertos como Roman Yampolsky han advertido que la IA podría alterar significativamente la estructura laboral de las economías desarrolladas durante la próxima década.
Capacitación para una nueva era productiva
La propuesta del SNAC y de su líder busca que el futuro T-MEC incluya lineamientos orientados a la capacitación permanente de los trabajadores, la evaluación del impacto tecnológico y la generación de mecanismos de adaptación laboral.
El planteamiento coincide con estimaciones del Foro Económico Mundial que señalan que aproximadamente la mitad de la fuerza laboral global requerirá nuevas habilidades antes de 2027 debido a la digitalización de los procesos productivos.
Desde esa perspectiva, Alejandro Martínez Araiza considera que la región de América del Norte tiene la oportunidad de desarrollar estándares compartidos que permitan aprovechar los beneficios de la innovación sin comprometer la estabilidad laboral.
Para el dirigente, el futuro de la competitividad regional dependerá tanto del desarrollo tecnológico como de la capacidad para preparar a las personas ante los cambios que este genera.











