Entrar a una tienda Blockbuster era toda una experiencia. Los pasillos llenos de películas, las novedades en exhibición y la emoción de elegir una cinta para el fin de semana forman parte de los recuerdos de millones de personas. Sin embargo, el gigante que dominó el entretenimiento doméstico terminó desapareciendo mientras Netflix se convertía en una de las empresas más poderosas del mundo.
La comparación entre ambas compañías va más allá de la tecnología. También representa el choque entre dos formas completamente distintas de consumir entretenimiento.
Blockbuster convirtió las películas en una experiencia
Durante los años noventa y principios de los 2000, Blockbuster era sinónimo de cine en casa. La empresa llegó a operar más de 9 mil tiendas en todo el mundo y generó miles de millones de dólares mediante la renta de películas y videojuegos.
Además, visitar una sucursal formaba parte del ritual. Las familias recorrían estantes, descubrían títulos y compartían la experiencia de elegir qué ver.
Asimismo, el modelo de negocio dependía de la disponibilidad física. Si una película era muy popular, podía agotarse durante días.
Netflix ganó gracias a la tecnología
Por otro lado, Netflix entendió antes que muchos que internet cambiaría el entretenimiento. La compañía comenzó enviando DVD por correo, pero rápidamente apostó por el streaming cuando la velocidad de conexión lo permitió.
En consecuencia, eliminó la necesidad de desplazarse a una tienda física. Miles de películas y series quedaron disponibles desde cualquier dispositivo con conexión a internet.
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La pregunta sobre cuál era mejor depende de la generación que responda. Blockbuster ofrecía una experiencia social y física que Netflix nunca podrá replicar. Sin embargo, Netflix puso el entretenimiento a un clic de distancia y transformó para siempre la industria audiovisual.
En su punto más alto, Blockbuster tenía más de 60 mil empleados y miles de sucursales. Hoy solo queda una tienda operando en Bend, Oregón, convertida en una atracción turística que recuerda una época donde elegir una película implicaba salir de casa.










