Antes de Jaws, ir al cine era una experiencia muy diferente. Los grandes estrenos solían llegar poco a poco a distintas ciudades y las campañas publicitarias eran mucho más limitadas. Todo cambió en 1975 cuando un enorme tiburón blanco apareció en las pantallas y transformó para siempre la industria del entretenimiento.
Dirigida por Steven Spielberg, Jaws no solo se convirtió en un fenómeno cultural. También redefinió la forma en que Hollywood lanza, promociona y comercializa sus películas.
Jaws creó el concepto moderno de blockbuster
La historia seguía a un tiburón gigante que aterroriza una comunidad costera ficticia llamada Amity Island. Sin embargo, el verdadero impacto ocurrió fuera de la pantalla.
Universal Pictures apostó por una estrategia inédita para la época. La película se estrenó simultáneamente en cientos de salas de Estados Unidos y fue respaldada por una campaña masiva de televisión.
Además, la combinación de marketing agresivo, mercancía oficial y una narrativa accesible para todos los públicos convirtió a Jaws en la primera gran superproducción del verano.
En consecuencia, nació el modelo de blockbuster moderno que décadas después utilizarían franquicias como Star Wars, Jurassic Park, Harry Potter y el Universo Cinematográfico de Marvel.
El tiburón que revolucionó Hollywood
Por otro lado, gran parte del éxito surgió gracias a un problema técnico. El tiburón mecánico utilizado durante la filmación fallaba constantemente.
Ante esa limitación, Spielberg decidió mostrar menos a la criatura y generar tensión mediante música, sonidos y sugerencias visuales. Esa decisión terminó aumentando el suspenso y creando algunas de las escenas más icónicas de la historia del cine.
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Asimismo, Jaws se convirtió en la primera película en superar los 100 millones de dólares de recaudación en taquilla estadounidense. Su éxito demostró que una película podía convertirse en un evento nacional y abrió el camino para el modelo comercial que sigue dominando Hollywood medio siglo después.










