El cerebro y la computadora estarán más conectados que nunca

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Interfaz cerebro computadora con sistema inteligente para terapias de salud mental y neurotecnología avanzada.
El cerebro y la computadora estarán más conectados que nunca

La interfaz cerebro computadora está entrando en una nueva etapa en Estados Unidos. Los investigadores ya no solo buscan ayudar a personas con parálisis a recuperar el movimiento o el habla. Ahora apuntan a tratar funciones cognitivas como la memoria, la atención y la regulación emocional mediante sistemas inteligentes.

El cambio responde a un estudio elaborado por especialistas de la Escuela de Medicina Icahn del Mount Sinai y publicado en la revista Trends in Cognitive Sciences. El equipo plantea una hoja de ruta para desarrollar interfaces capaces de interpretar y modular la actividad cerebral en tiempo real, con aplicaciones dirigidas a trastornos como depresión, ansiedad, trastorno obsesivo compulsivo y estrés postraumático.

La interfaz cerebro computadora enfrenta un nuevo desafío

Las primeras generaciones de estas tecnologías se enfocaron en traducir señales relacionadas con el movimiento. Sin embargo, comprender procesos como el pensamiento, la memoria o las emociones representa un reto mucho mayor porque estas funciones involucran redes cerebrales dinámicas y distribuidas.

Además, los investigadores explican que un mismo patrón de actividad neuronal puede tener significados distintos según el contexto. En consecuencia, las futuras plataformas necesitarán algoritmos mucho más precisos y tecnologías flexibles para interpretar correctamente esos cambios.

También se propone combinar la lectura de la actividad cerebral con sistemas de neuroestimulación adaptativa. De esa forma, las interfaces podrían detectar un estado cerebral asociado con una enfermedad e intervenir justo en el momento necesario.

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El siguiente paso para esta tecnología

Los especialistas consideran que muchas herramientas ya existen en hospitales y centros de investigación. Entre ellas destacan los registros intracraneales, la estimulación neuroeléctrica adaptativa y sensores neuroquímicos de alta resolución.

Asimismo, el verdadero desafío consiste en integrar todas esas tecnologías dentro de sistemas de circuito cerrado que respondan automáticamente a la actividad cerebral. El objetivo es ofrecer tratamientos personalizados para millones de personas con enfermedades neurológicas y de salud mental.

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