Llevar llaves, tarjetas o identificaciones podría dejar de ser necesario para algunas tareas. Los chips en seres humanos ya permiten almacenar identificadores y comunicarse con dispositivos cercanos. Sin embargo, todavía están muy lejos de convertir a una persona en un humano conectado permanentemente a internet.
Estos implantes existen desde hace décadas. Ahora, los avances en NFC, RFID y neurotecnología están ampliando sus posibilidades. También abren nuevos debates sobre privacidad, seguridad y control de los datos.
Chips en seres humanos y sus funciones actuales
Los implantes RFID o NFC suelen tener un tamaño reducido y se colocan debajo de la piel. Algunos funcionan sin batería y reciben energía cuando se acercan a un lector compatible.
Esta tecnología puede servir para identificación, acceso a determinados espacios o intercambio limitado de información. Su funcionamiento se parece al de algunas tarjetas de acceso sin contacto.
Además, la medicina estudia sensores implantables capaces de obtener información del organismo. Los sistemas NFC y RFID también ofrecen posibilidades para dispositivos biomédicos y administración controlada de medicamentos.
Del microchip al cerebro conectado
La siguiente frontera resulta mucho más ambiciosa. Las interfaces cerebro computadora buscan establecer comunicación directa entre sistemas electrónicos y actividad cerebral.
Sin embargo, un implante RFID convencional no puede leer pensamientos. Tampoco funciona como GPS ni permite localizar permanentemente a una persona por satélite.
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Por otro lado, colocar tecnología dentro del cuerpo introduce nuevos riesgos. Investigaciones médicas mencionan posibles infecciones, desplazamiento del implante y problemas relacionados con privacidad o seguridad informática.
Los primeros implantes RFID humanos experimentales aparecieron en 1998. Casi tres décadas después, esta tecnología continúa ocupando un nicho reducido. Su evolución demuestra que implantar un chip resulta técnicamente posible. Convertirlo en una extensión segura y verdaderamente inteligente del cuerpo sigue siendo el desafío.










