La revista Nature Machine Intelligence publicó que investigadores del Instituto Max Planck se centraron en cómo aprenden los animales a caminar y a tropezar, para lo que construyeron un robot de cuatro patas, del tamaño de un perro labrador al que bautizaron como Morti.
«Buscamos la respuesta construyendo un robot que tiene reflejos como un animal y aprende de los errores», señaló uno de los autores del estudio, Felix Ruppert.
Declara que el algoritmo de aprendizaje adapta los parámetros de control de un generador central de patrones (CPG). En los seres humanos y en los animales, estos CPG son redes de neuronas en la médula espinal que producen contracciones musculares periódicas.
Y el equipo simuló una médula espinal virtual que colocó donde estaría la cabeza del robot y el CPG se ubicaba en un pequeño ordenador que controla el movimiento de las patas del mecanismo.
Si el robot tropieza, advierten, el algoritmo de aprendizaje cambia la distancia de oscilación de las patas hacia adelante y hacia atrás, la velocidad de oscilación de las mismas y el tiempo que una de ellas está en el suelo.
La publicación refiere que el ordenador de Morti solo consume cinco vatios de energía en el proceso de caminar, frente a otros robots cuadrúpedos industriales que han aprendido a funcionar con la ayuda de complejos controladores, los cuales suelen consumir varias decenas y hasta varios cientos de vatios de energía, señala el estudio.
Fuente: EFE
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