Daniel Madariaga Barrilado: descentralizar el agua para construir ciudades más resilientes

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Daniel Madariaga Barrilado: descentralizar el agua para construir ciudades más resilientes

El crecimiento de las ciudades, las sequías prolongadas y la presión sobre las fuentes naturales están obligando a replantear la manera en que se administra uno de los recursos más importantes para la vida. Durante décadas, el acceso al agua se ha apoyado principalmente en grandes sistemas centralizados de captación, tratamiento y distribución. Sin embargo, el aumento de la demanda y los efectos del cambio climático han expuesto las limitaciones de depender exclusivamente de estas redes.

En este escenario, las soluciones descentralizadas están adquiriendo relevancia. Daniel Madariaga Barrilado, especialista en sostenibilidad y gestión del agua, señala que estas tecnologías pueden convertirse en un complemento importante para fortalecer la seguridad hídrica de ciudades y comunidades.

A diferencia de una infraestructura que concentra el tratamiento y la distribución en grandes instalaciones, los sistemas descentralizados permiten realizar determinadas funciones cerca del lugar donde el recurso será utilizado. El agua puede captarse, tratarse, almacenarse o reutilizarse en edificios, industrias, viviendas o comunidades.

Sistemas que responden a necesidades locales

Una de las principales ventajas de este modelo es su capacidad de adaptación. Daniel Madariaga Barrilado explica que una solución descentralizada puede diseñarse de acuerdo con las características específicas de cada territorio, desde un desarrollo urbano con alta demanda hasta una comunidad rural alejada de las redes de distribución.

Entre las alternativas se encuentran plantas compactas de tratamiento, sistemas de purificación, captación de agua de lluvia y tecnologías para reutilizar aguas grises. Al procesar el recurso cerca del punto de consumo, estas soluciones también pueden reducir la necesidad de transportarlo a grandes distancias y disminuir pérdidas asociadas con redes extensas.

Para Daniel Madariaga Barrilado, esta flexibilidad resulta especialmente relevante en regiones donde ampliar infraestructura convencional puede requerir inversiones elevadas o largos periodos de construcción.

En América Latina, donde existen importantes diferencias en la disponibilidad y calidad del agua entre regiones, los sistemas descentralizados podrían contribuir a cerrar algunas brechas de acceso. Experiencias desarrolladas en comunidades rurales de India y África muestran además que estas tecnologías pueden utilizarse en lugares donde la infraestructura tradicional es limitada.

Prepararse para un escenario climático más complejo

La descentralización también puede aportar redundancia al sistema hídrico. Si una ciudad depende exclusivamente de unas cuantas instalaciones, una falla técnica, una sequía extrema o un fenómeno climático puede afectar a un número muy amplio de usuarios.

Daniel Madariaga Barrilado considera que las tecnologías locales pueden ayudar a distribuir ese riesgo. Algunos proyectos combinan sistemas de tratamiento con energía solar, almacenamiento y herramientas digitales capaces de monitorear el consumo y detectar problemas de funcionamiento.

Sin embargo, descentralizar no significa sustituir por completo las grandes redes. Para Daniel Madariaga Barrilado, el escenario más viable es uno híbrido, en el que la infraestructura pública continúe desempeñando un papel fundamental mientras sistemas locales complementan su capacidad.

La hidrosostenibilidad del futuro dependerá, en buena medida, de esa combinación. Diversificar las fuentes y las formas de gestionar el agua puede permitir que las ciudades respondan mejor a un escenario en el que la disponibilidad del recurso será cada vez más variable.

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