Una tecnología desarrollada en Estados Unidos busca convertir el agua de mar en una nueva fuente de combustible nuclear. Fluxnium trabaja con fibras especiales capaces de capturar el uranio disuelto en los océanos, una posibilidad estudiada durante décadas que todavía enfrenta un desafío decisivo, reducir sus costos.
La empresa salió recientemente del modo sigiloso y obtuvo una ronda semilla de 7 millones de dólares. Congruent Ventures lideró la inversión, con participación de Constellation Technology Ventures y Active Impact Investments. Los recursos financiarán desarrollo tecnológico, pruebas piloto y el escalamiento de la plataforma.
Uranio del océano mediante fibras especiales
La tecnología de Fluxnium utiliza fibras de polímero con una elevada superficie de contacto. Estas fibras adsorben el uranio presente en concentraciones muy bajas mientras el agua marina circula alrededor del material. La química utilizada parte de investigaciones realizadas en laboratorios nacionales del Departamento de Energía estadounidense.
El sistema funciona de una manera similar a algunas instalaciones utilizadas para cultivar algas y mejillones. Las fibras permanecen en el océano entre 30 y 60 días. Después se recuperan para separar el uranio acumulado y pueden volver a utilizarse varias veces.
Una vez separado y purificado, el material puede convertirse en concentrado de uranio para incorporarse posteriormente a la cadena de suministro del combustible nuclear. Fluxnium sostiene que su objetivo es competir económicamente con la extracción convencional. Sin embargo, todavía debe demostrar esa capacidad a escala comercial.
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El gran desafío de Fluxnium está en el costo
El concepto tiene una ventaja potencial enorme. Los océanos contienen más de 4,000 millones de toneladas métricas de uranio, alrededor de mil veces más que los depósitos terrestres identificados, según las estimaciones citadas por la compañía y TechCrunch.
El problema histórico ha sido económico. Experimentos anteriores producían uranio a costos superiores a 200 dólares por libra. Fluxnium intenta reducirlos aumentando la superficie de sus fibras, disminuyendo los gastos de fabricación y optimizando su despliegue en el océano.











