El crecimiento de la inteligencia artificial necesita centros de datos con una enorme capacidad de procesamiento. Sin embargo, estos espacios generan calor y requieren sistemas de refrigeración que pueden utilizar agua, un recurso especialmente sensible en regiones con estrés hídrico.
Microsoft está aplicando inteligencia artificial para mejorar la administración del agua y evaluar sus proyectos de reposición. La tecnología analiza información obtenida mediante sensores, muestreos e imágenes satelitales para detectar cambios en cuencas, identificar fugas y anticipar riesgos.
En Querétaro, donde opera la región de centros de datos México Central, la compañía informó que repuso 1,119 millones de litros entre julio de 2024 y junio de 2025. Esa cantidad fue aproximadamente 59 veces mayor que los 19 millones de litros retirados durante el mismo periodo.
¿Cómo ayuda la IA a administrar el agua?
Los modelos de inteligencia artificial permiten localizar fugas con mayor rapidez, vigilar la calidad del agua y estudiar el comportamiento de los acuíferos. También pueden ayudar a pronosticar sequías, inundaciones y cambios en la demanda.
Microsoft señala que alrededor del 17 por ciento de sus proyectos de reposición ya utilizan IA para restaurar fuentes, reducir el consumo o supervisar resultados. La información generada facilita la toma de decisiones y permite detectar problemas antes de que produzcan pérdidas mayores.
La empresa también trabaja en sistemas de refrigeración más eficientes. Sus centros de datos en México recurren al agua para enfriamiento durante menos del 15 por ciento del año, principalmente cuando las temperaturas superan los 29.4 grados Celsius.
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Centros de datos con menor consumo hídrico
Una de las innovaciones de Microsoft es la refrigeración directa al chip mediante un circuito cerrado. El líquido circula continuamente dentro del sistema y ayuda a controlar la temperatura sin depender de la evaporación constante.
La compañía tiene como meta alcanzar un impacto positivo en agua para 2030, es decir, reponer más de lo que consume. También busca mejorar en 40 por ciento la eficiencia hídrica de sus centros de datos propios.
El desafío será sostener estas mejoras mientras aumenta la demanda de servicios digitales e inteligencia artificial. La combinación de análisis de datos, infraestructura eficiente y proyectos locales muestra cómo la tecnología también puede utilizarse para reducir su propia huella ambiental.









