La trampa de la autoestima en internet

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Joven mirando su celular con expresión de comparación
La trampa de la autoestima en internet

Compararse ya no es una opción, es casi un reflejo automático. Abrimos Instagram, TikTok o cualquier red social y nos inunda una avalancha de vidas editadas al milímetro. Desde México hasta cualquier rincón del mundo, la exposición constante a ideales de éxito, belleza o felicidad está moldeando algo más que tendencias: está afectando directamente la autoestima.

Aunque las redes sociales pueden ofrecer conexiones valiosas, también funcionan como espejos distorsionados. Lo que vemos en ellas no siempre es real, pero lo sentimos como si lo fuera. Según expertos en psicología digital, este fenómeno dispara una comparación social crónica que puede provocar insatisfacción personal, ansiedad e incluso depresión, especialmente entre jóvenes y adolescentes. Lo más alarmante es que muchos no logran distinguir entre la realidad y la narrativa editada que se presenta online.

Autoestima y redes sociales: un vínculo peligroso

La autoestima, entendida como la forma en la que nos valoramos, se está viendo afectada por la lógica de likes, comentarios y seguidores. Cada publicación se convierte en una oportunidad para validar nuestra existencia o cuestionarla. En consecuencia, los algoritmos no solo priorizan contenido viral, también condicionan cómo nos percibimos a nosotros mismos.

Además, la sobreexposición a modelos inalcanzables de belleza o éxito genera una presión constante por encajar. Esto ha llevado a un aumento en conductas como el perfeccionismo extremo, la autocrítica o el miedo a mostrarse vulnerables en línea. En contextos latinoamericanos, donde los recursos para atención psicológica no siempre son accesibles, el impacto es aún mayor.

Algunas soluciones ya se están implementando. Desde campañas de educación digital hasta iniciativas para ocultar el conteo de likes. También han surgido movimientos que promueven una presencia más auténtica en redes. Sin embargo, el cambio real comienza por cuestionar cómo y por qué usamos estas plataformas.

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