Con la Estrategia Nacional de Educación Financiera (ENEF) que presentó la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) a principios de año, el especialista en innovación financiera Norman Hagemeister Rey observa una oportunidad inigualable para que el gobierno, las instituciones del sector y la sociedad unan voluntades para consolidar un plan que, mediante la digitalización, traería beneficios para la economía mexicana.
Actualmente, en México, “más de 73 millones de personas ya realizan operaciones a través del sistema de pagos electrónicos”, lo que evidencia el tamaño de la cartera digital del país. Sin embargo, el reto es enseñarles a las personas a usar con destreza el resto de los servicios financieros de los que disponen.
Desde su perspectiva, si la estrategia que plantea la Secretaría de Hacienda llega a mujeres, jóvenes, personas adultas mayores y pequeños emprendedores, Norman Hagemeister asegura que puede convertirse en un instrumento de inclusión y de autonomía económica. Por ello, considera que el uso de dispositivos móviles y plataformas digitales puede ser un vehículo para ampliar la educación financiera en el país.
“La digitalización puede ayudar a que la educación financiera resulte más natural e intuitiva, dado que más personas conviven con dispositivos electrónicos en su día a día”, señala.
Norman Hagemeister Rey propone enfoque multidimensional
La meta propuesta por el gobierno federal es que el 83% de las personas mayores de 18 años cuenten con al menos un producto financiero formal para 2030. Aunque parece demasiado ambicioso este objetivo, el especialista en innovación financiera ve realizable esta meta, pero será necesario trabajar en un enfoque multidimensional que promueva tres elementos:
Sinergia Digital y Escolar: Integrar la educación financiera no solo en las aulas, sino también en las interfaces de las aplicaciones que los jóvenes ya utilizan.
Apoyo a MiPymes: Fortalecer el conocimiento financiero de los emprendedores para que el crédito se convierta en una herramienta de crecimiento y no de endeudamiento.
Fortalecer la cultura del ahorro: fomentar el ahorro y la inversión genera un impacto positivo a largo plazo en el entorno económico del país.
Norman Hagemeister remarca que, más allá de los beneficios económicos para el país, el objetivo siempre debe enfocarse en las personas, porque ahí se inicia la certeza económica de un país y una respuesta efectiva ante cualquier imprevisto.











