Cuando tenía 9 años, Elizabeth Arellano se hizo amiga de un niño autista no verbal.
El niño usaba una alternativa para comunicarse, pero hecha a mano, frágil y que le fallaba seguido.
Ella pensó desde entonces que debía existir una forma mejor. “La comunicación no debería ser un privilegio”, reflexionaba.
Años después, cuando llegó a la prepa, todo pareció unirse: sus clases de emprendimiento social y su inclusión en el equipo de robótica VOLTEC de PrepaTec.
Ella se motivó y aprovechó esos conocimientos para crear su proyecto TableTalk, una alternativa de comunicación con pictogramas para facilitar la interacción de personas no verbales.
El viaje de Elizabeth comenzó gracias a su hermana, quien la invitó a participar en actividades de la organización Unidos Somos Iguales, dedicada a promover la inclusión y la empatía entre personas con y sin discapacidad.
En una de esas dinámicas conoció a un niño con autismo y pudo ver también las barreras que enfrentaba para comunicarse.
Esa experiencia, cuenta, marcó un antes y un después en su forma de ver la importancia de la inclusión.
Desde entonces, no solo ha seguido participando, sino que también ha tomado un papel de liderazgo en varias de las iniciativas de la organización.
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