Sharenting es el término en ingles que surge de la unión del verbo To Share (Compartir) y Parenting (crianza) y se usa para definir un nuevo fenómeno mediante mamás y papás publican muchos contenidos (fotos, audios, videos) de sus hijos en sus redes sociales sin ninguna consideración de seguridad y privacidad.
La identidad digital es el rastro que cada persona va dejando en internet como resultado de su interacción en redes, con otros usuarios, compras en línea y demás acciones mediadas por las TIC.
En EEUU el 92% de los menores ya tienen una identidad digital a los 2 años y antes de cumplir 5 cada niño o niña tiene aproximadamente 1000 fotos suyas en diversas redes sociales.
Así para el momento en que estos niños y niñas tengan la posibilidad de formar su propia identidad en línea, ya tendrán una.
Así el Sharenting no es una actividad donde madres y padres busquen perjudicar a sus hijos.
Es importante indicar que los padres son una influencia tanto positiva como negativa con la relación que tiene un menor con la tecnología, y que ellos nunca recibieron educación tecnológica, por lo que toda la información que reciben es por medios no especializados y de poca confiabilidad.
Así, al ser sus hijos “su mundo”, ellos tienen una mirada de ternura y una felicidad que desean “compartir” con otras personas, lo anterior los lleva a generar un registro detallado del crecimiento de sus hijos, sin pensar en los beneficios y riesgos que pueden afrontar los menores de inmediato y en el futuro.
Si usted sube con orgullo una foto de su hija o hijo el primer día de la escuela, piense un segundo: la foto de un niño, con un uniforme con un escudo con el nombre de la escuela, subida a las 11am (brinda datos del horario), con geolocalización guardada en el archivo de la foto
¿No pone al niño en riesgo de que cualquier persona conozca dónde estudia, a qué hora sale, ¿quién le va a recoger, entre otros datos?
Otro ejemplo, las inocentes fotos del niño desnudo en la playa, o durante su primer baño se pueden convertir en material para pedófilos, es decir esa foto se transforma en pornografía infantil y les vuelve susceptibles de sufrir explotación sexual.
También puede suceder que su hijo sea víctima de robo de identidad, lo anterior significa que toman sus fotos para generar perfiles falsos con diversas intensiones, desde robar datos a otros papás hasta publicitar páginas ilícitas.
Finalmente, su hijo puede ser víctima del “secuestro digital”, es decir, sus fotos son usadas por otras personas para simular que son sus hijos, lo anterior también con diversas razones patológicas o ilícitas.
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