Ingenieros chinos trabajan a gran velocidad en TRIDENT, el telescopio submarino más grande del mundo. Su misión es profundizar en la naturaleza de los neutrinos, partículas sin carga eléctrica también conocidas como “partículas fantasma” debido a su capacidad de atravesar materia con mínima interacción.
El Telescopio de Neutrinos de Aguas Profundas Tropicales (TRIDENT) estará completo en 2030. Contará con 24 mil sensores ópticos distribuidos en un patrón de mosaico tipo flor (Mosaico de Penrose) con un diámetro de cuatro kilómetros.
El observatorio de partículas estará anclado en una llanura abisal a una profundidad aproximada de 3.5 kilómetros. Con esta tecnología de última generación, TRIDENT buscará y codificará el origen de esos rayos cósmicos.
Desde su descubrimiento, los neutrinos han generado intriga entre los físicos de todo el mundo. Estas partículas interactúan a través de la interacción débil, una de las cuatro fuerzas fundamentales del universo, y tienen una masa extremadamente pequeña en comparación con otras partículas subatómicas.
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