La frase “la IA te va a reemplazar” ya no es una broma de oficina. En México, esta advertencia empieza a resonar en sectores que hasta ahora parecían blindados a la automatización. Uno de ellos: la medicina. Con la llegada de ChatGPT Health, la herramienta clínica de OpenAI, la sensación de que las máquinas se acercan peligrosamente al trabajo humano se vuelve inquietante incluso en hospitales.
La nueva función, integrada en ChatGPT, permite activar un “modo salud” con respuestas centradas exclusivamente en bienestar, síntomas, hábitos y más. No es un simple buscador con lenguaje amable. ChatGPT Health analiza imágenes, interpreta datos biométricos, recuerda el historial del usuario y hasta se conecta con dispositivos como Apple Watch o apps como MyFitnessPal. ¿La meta? Ofrecer un seguimiento integral con recomendaciones médicas que, en muchos casos, suenan tan precisas como las de un profesional humano.
200 millones de preguntas que lo cambiaron todo
Además, OpenAI ha recibido más de 200 millones de consultas semanales relacionadas con salud. Este volumen ha impulsado el desarrollo de una IA que no solo responde, sino que simula conversaciones clínicas, detecta hábitos nocivos, recomienda rutinas y ofrece planes de alimentación. Para muchos pacientes en México, significa evitar la vergüenza de ir al médico o aclarar dudas desde casa. Para los médicos, representa una línea borrosa entre ayuda digital y reemplazo encubierto.
Aunque OpenAI aclara que su herramienta no sustituye diagnósticos clínicos, deja a los usuarios la libertad de confiar en ella o no. Y eso inquieta. En un país donde muchos ya recurren a internet antes que a un consultorio, el impacto de una IA médica con memoria, contexto y lenguaje natural puede cambiar las reglas del juego.
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